La meditación de los corazones gemelos, en particular, te lleva a hacer contacto contigo mismo, mediante lenguaje de influencia, relajándote, usando como anclas la respiración y experiencias agradables.
Es un ejercicio en dónde inicias meditando la oración de San Francisco de Asís, el Amén, bendices a la Tierra y a tus seres queridos, a las personas enfermas o con dificultades económicas, a tu país, a tu comunidad y concluyes con autosanación, haciendo un repaso de todo tu cuerpo y de cada uno de tus órganos. Deseos de luz, amor, paz, felicidad y buena voluntad para todos ustedes.
En esta meditación nos convertiremos en instrumentos de Bendición Divina para bendecir a todo el planeta tierra, para toda la humanidad, los reinos de la naturaleza y nuestros seres amados.
En este momento, estamos listos para comenzar con la meditación, adopta una postura receptiva con tus manos hacia arriba descansando sobre tus muslos, cierra tus ojos y relaja tu cuerpo físico, tranquiliza tu mente haciendo lentas, profundas y rítmicas respiraciones, coloca la punta de la lengua en el paladar y mantén esta posición durante la meditación. Esto facilitará la circulación de energía dentro de tu cuerpo.
Exhala todos tus sentimientos negativos, pensamientos y energías disarmónicas, inhala energía fresca y revitalizadora y emociones armónicas; pensamientos negativos y perturbadores dificultan a la mayoría de las personas a permanecer en calma durante la meditación. Esta técnica de respiración interna permitirá solucionar este problema.
Inhala energía fresca y revitalizadora y exhala enfermedad y energía gastada. Inhala buena salud y exhala los dolores e incomodidades en tu vida. Inhala comodidad y energía relajante y exhala tensión y fatiga. Inhala paz y amor y exhala odio y resentimiento Inhala calma y confianza y exhala miedo y preocupaciones. Inhala felicidad y exhala tristeza y depresión. Inhala bondad y exhala irritabilidad y coraje.
Presiona el centro de tu pecho con la punta de los dedos de tu mano izquierda durante algunos segundos, sonríe al centro de la energía de tu corazón; inhala profundamente y exhala lentamente, continúa sonriendo y recuerda el momento más placentero de tu vida: un sentimiento de amor, paz , bondad y felicidad. Recuerda otro momento feliz con un ser amado, quizás un guía espiritual o un amigo, sonríe mientras experimentas estos acontecimientos felices.
Con tus ojos aún cerrados, lentamente regresa a tu estado físico conciente y normal, lentamente mueve tus dedos e imagina y siente una luz blanca, líquida y brillante fluyendo desde tu cabeza y bañando tu cuerpo constantemente, siente la luz líquida y brillante llenando tu cerebro, desde el lado izquierdo al derecho, desde la parte posterior de éste hasta la parte delantera y hasta el centro, el cerebro entero se ha vuelto brillante y lleno de vida, imagina la luz líquida fluyendo desde la parte superior de tu cabeza hacia abajo por la columna y saliendo desde su base, la columna está llena de energía líquida y luminosa, imagina y siente toda tu cara y cabeza brillantes y llenos de vida, siente como esta luz líquida penetra en tu garganta y cuello sintiéndolo volverse brillante y lleno de vida, esta luz líquida y luminosa está llenando tus pulmones, siente como se vuelven brillantes y llenos de vida...
4 de diciembre de 2008
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