22 de noviembre de 2011

2012: una crisis de conciencia

Entrevista a Fernando Malkún, experto en cultura maya
Entrevistas - 12/10/2011 8:03 - Autor: María Paulina Ortiz - Fuente: Web Islam
Fernando Malkún
Hace quince años, Fernando Malkún, barranquillero de origen libanés, dejó la arquitectura que había estudiado en la Universidad de los Andes, y a la que se había dedicado casi una década, para responderse preguntas que se le atravesaron en su vida. Durante ese recorrido se encontró con la cultura maya y se dedicó por completo a su estudio. Hoy es un experto en el tema, con reconocimiento internacional, y se mantiene de viaje por el mundo explicando el mensaje que esa civilización dejó para los seres humanos.
María Paulina Ortiz. ¿Los mayas dijeron que se iba a acabar el mundo en el 2012?
— Fernando Malkún. Se está generando un pánico colectivo absurdo aduciendo que ellos habían anunciado que el mundo se acabaría en diciembre del 2012. No es cierto. Los mayas nunca usaron la palabra fin. Sí anunciaron un momento de cambio, de gran aumento de la energía del planeta, lo que vendría a causar 'eventos destino', es decir, definitivos, en la gente.
¿Cuándo va a pasar esto?
— No va a pasar: está pasando. Solo que las personas no están juntando todas las piezas del rompecabezas para verlo. Pero estamos en una ola de cambio como nunca.
¿En qué se percibe, según lo dicho por los mayas?
— La profecía anunció que el planeta elevaría su frecuencia vibratoria, lo que es un hecho: esta frecuencia -que se mide con la resonancia Shumann- pasó de 8 a 13 ciclos. Todos los planetas del sistema solar están cambiando. De 1992 a hoy, los polos de Marte han desaparecido un 60 por ciento y Venus tiene casi dos veces más luminiscencia. Llevamos 300 años registrando el Sol, y las tormentas solares más grandes han sucedido en los últimos seis meses. Ha habido un aumento de terremotos del 425 por ciento. Todo está acelerado desde los puntos de vista geofísico y solar. Nuestro cerebro, que irradia sus propias ondas, se afecta por esta mayor irradiación del sol. Esa carga electromagnética es la razón de que sintimos el tiempo más rápido.
Habla de 1992. ¿Por qué ese año?¿qué pasó ahí?
— La esencia de las profecías mayas es comunicarnos la existencia de un ciclo de 26 mil años, llamado 'el gran ciclo cósmico'. Todo, estaciones, meses, días, se ajusta a ese ciclo. Hace 13 mil años, el Sol -igual que ahora- irradió más energía sobre el planeta y derritió la capa de hielo. Esa capa cayó al mar, subió su nivel en 120 metros y sucedió el llamado 'diluvio universal'. Los mayas dijeron que cuando el sistema solar esté otra vez a 180 grados de donde estaba hace 13 mil años, la estrella polar brille sobre el polo, la constelación de Acuario aparezca en el horizonte y el tránsito decimotercero de Venus se dé -lo que sucederá el 6 de junio del 2012- el centro de la galaxia pulsará y habrá manifestaciones de fuego, agua, tierra, aire. Y hablan, en específico, de dos periodos de veinte años -de 1992 a 2012 y de 2012 a 2032- de cambios intensos.
¿Para qué lo anunciaban?
— La cercanía a la muerte hace que la gente repiense su vida, la examine y corrija la dirección que lleva. Esto es algo que ocurre solo si algo cerca a ti, o que te pasa directamente, te impacta tremendamente. Es lo que ha sucedido con los tsunamis, los terremotos, los eventos de la naturaleza que estamos viviendo.
Entonces, sí hablan de muerte.
— Hablan de un cambio, de un despertar de la conciencia. Todo lo que está mal en el planeta se está potenciando con el objetivo de que la mente humana se dedique a resolverlo. Hay una crisis de conciencia individual. La gente está viviendo 'eventos destino', sea en sus relaciones, en sus recursos, en su salud. Es un proceso de cambio que se basa sobre todo en que se está develando lo invisible, y está afectando en especial a la mujer.
¿Por qué a la mujer?
— La mujer es quien tendrá el poder de crear la nueva era, por su mayor sensibilidad. Según las profecías -no solo mayas, sino muchísimas-, la era que viene es de armonía y espiritualidad. Las cosas que están mal se van a resolver en el periodo que los mayas llamaron 'el tiempo del no tiempo', que irá de 2012 a 2032. Desde 1992, el porcentaje de mujeres que ven el aura (seres sanadores) en el planeta ha subido. Hoy, es del 8,6 por ciento. Imagínate que en 2014 sea el 10 por ciento. Significaría el inicio de un periodo más transparente. Esa sería la dirección hacia el cambio no violento.
Pero lo que uno ve hoy es un aumento de la agresividad...
— Las dos polaridades están intensificadas. Están abiertos ambos caminos, el negativo, oscuro, de destrucción, de enfrentamiento del hombre con el hombre; y el de crecimiento de la conciencia. Hay varias voces que están poniendo a reflexionar al ser humano respecto de esto. Desde 1992, la información vedada de los gnósticos, los masones, los illuminati, está abierta para que se utilice en el proceso de cambiarse a sí mismo.
¿Todo esto lo dejaron escrito los mayas, así de específico?
— No hasta este punto. Ellos dijeron que el sol iba a modificar las condiciones del planeta y que generaría 'eventos destino'. El sol ha roto todos los récords este año. Los terremotos han aumentado el 425 por ciento. El cambio de temperatura es muy intenso: del 92 para acá ha subido casi un grado, lo mismo que subimos en los 100 años anteriores. Antes, había 600 o 700 tormentas eléctricas simultáneas; hoy se presentan dos mil. Antes se registraban 80 rayos por segundo, hoy caen entre 180 y 220.
¿Cómo sabían ellos que iba a pasar esto?
— Tenían una tecnología extraordinaria. En sus pirámides había altares desde donde estudiaban el movimiento del sol en el horizonte. Producían gráficas con las cuales sabían cuándo habría manchas solares, cuándo sucederían tormentas eléctricas. Fue un conocimiento que recibieron de los egipcios, que, a su vez, lo recibieron de sacerdotes sobrevivientes de la Atlántida, la civilización destruida hace 13 mil años. Los mayas perfeccionaron el conocimiento y fueron los creadores de los calendarios más exactos. Uno, llamado'la cuenta larga', termina el 21 de diciembre de 2012, y marca el punto del centro exacto del periodo de 26 mil años. Sabían que vendrían estos cambios y lo que hicieron fue darle esta información al hombre del 2012.
¿Estos cambios solo han sido planteados por ellos?
— Todas las profecías hablan de lo mismo. Las hindúes, por ejemplo, anuncian el momento de cambio y hablan de la llegada de un ser extraordinario. Los mayas nunca hablaron de un ser extraordinario que viniera a salvarnos, sino de crecer en conciencia y asumir nuestra responsabilidad.
¿Y si uno no cree en eso?
— Creas o no, lo vas a sentir en tu interior. En este momento, la mayoría está viviendo un tiempo de evaluación de su vida. ¿Por qué estoy aquí, qué está pasando, para dónde quiero ir? Basta mirar el crecimiento de la búsqueda de espiritualidad, no de religiosidad, porque la religión no le está dando respuestas a la gente.
¿Su vida personal cambió?
— Hace quince años. Era tremendamente materialista. Mi conducta hoy es muy distinta. Me pregunté por qué estaba aquí, para qué, y por razones especiales terminé metido en el mundo maya. Y puedo afirmar que no se trata de falsas creencias para remplazar por falsas creencias. Yo me quité muchas historias de mi mente, aunque aún sigo en el tercer nivel de conciencia, que es el que predomina en el planeta.
¿Quiénes están más arriba?
— Hay personas que están en un nivel 4 o 5. Son las menos famosas, de bajo perfil. En un viaje me encontré a un jardinero extraordinario, por ejemplo. Esos seres están en servicio permanente, afectando la vida de muchas personas, pero no de manera pública.
¿Qué tenemos que hacer, según esta teoría?
— El universo nos está dando una oportunidad individual para reestructurar nuestras vidas. La manera de sincronizarnos es, primero, no tener miedo, darnos cuenta de que podemos cambiar nuestra conciencia. La física cuántica ya lo ha dicho: la conciencia modifica la materia. Lo que significa que tu vida depende de lo que tú pienses. La distancia entre causa y efecto ha disminuido. Hace veinte años, para que se manifestara algo en tu vida, necesitabas gran energía. Hoy, piensas algo y a la semana está sucediendo. Tu mente lo causa. Lo que debemos es buscar las respuestas, que están ahí.

Ciclo Menstrual Sagrado

La menstruación es esa pérdida de sangre que cada mes vivimos las mujeres. Está directamente relacionada con el útero o matriz, y la incidencia en él de una serie de acontecimientos fisiológicos, hormonales, emocionales, sexuales, espirituales y lunares. Es un proceso de renovación asombroso. Un testimonio de vida y movimiento extraordinario que la mujer lleva consigo desde la adolescencia hasta una avanzada etapa de su vida
Como hemos visto , la cultura masculina en la cual nos desarrollamos desde hace milenios, se ha encargado de despreciarla, ensuciarla, ocultarla, y repudiarla. De esta manera, ha educado a generaciones de niñas en el estigma contaminante de la menstruación. Esto ha generado un profundo rechazo de la mujer hacia su propia naturaleza y sexualidad, y la ha hecho "padecer" de un "mal" que nunca ha existido.
Para la inmensa mayoría de mujeres del planeta la menstruación es un detritus, un desperdicio, "un desagradable acontecimiento por el que hay que pasar sin que 'los otros' lo noten". Esta prejuiciosa actitud hacia una manifestación saludable del cuerpo nos ha ido alejando de la posibilidad de conocer nuestro femenino. Y en gran cantidad de mujeres provoca serios trastornos de salud.
El ciclo menstrual abarca todo el mes, y se corresponde, esquemáticamente hablando según la medicina, con diferentes etapas: menstruación, proliferación celular, ovulación y fase de secreción.
Se le consideró sagrado hasta hace unos cinco milenios, mientras las culturas fueron matriarcales. Y desde siempre se le ha equiparado con el ciclo lunar de 28 días que pasa por cuatro fases: Luna nueva, creciente, llena y menguante. Estudios estadísticos actuales confirman que la relación del ciclo menstrual con los cambios de la luna no es un mito. Los índices más elevados de concepción y probablemente de ovulación se producen en la luna llena o los días previos.
La luna rige el movimiento de los líquidos corporales. Su influjo tiene tal fuerza que gobierna el movimiento de los océanos. El ciclo de la fertilidad y el parto también se acompasan con el ciclo de las mareas.
La interrelación macrocosmos-microcosmos se hace evidente en la mujer, cada mes. Eso no es una casualidad, una coincidencia o un capricho de la existencia. El ciclo menstrual es una de las tantas manifestaciones de esa identidad femenina, que nos hace ser cómplices innatas de la Creación. No tenemos que hacer nada para sentir esa confabulación con lo celeste, venimos a la vida hechas con esa capacidad. Despreciarla, ignorarla o anularla tiene sus consecuencias.
Según la ciencia médica, la menstruación es la señal visible del "fracaso reproductor" . Esa forma de adjetivar este fenómeno biológico natural ha sellado el psiquismo femenino durante infinidad de generaciones. Y acecha aún hoy la emocionalidad de las mujeres, incluso de las que se creen liberadas.
Para sanarnos de esa herida que nos ha sido infligida como especie, tenemos que aprender a ver nuestro ciclo con una lente no reduccionista -ni materialista y mecanicista como la científica-, sino con una visión universalista y femenina de humanidad, que nos permita descubrir las resonancias de nuestra condición física, psíquica, emocional, creativa y espiritual de mujeres. No vamos a entrar en los detalles anatómicos ni fisiológicos descritos en cualquier libro de medicina o de divulgación, aunque sí los vamos a tener en cuenta.
¿Cuál es la expresión de belleza más relevante y universal de la naturaleza? Ésa con la que todos los habitantes del planeta nos conmovemos. Ésa que atrae nuestra vista y nuestro olfato. Ésa asombrosamente original en cada diseño, en cada forma, en cada matiz. Ésa que se encuentra en selvas y desiertos, abismos y montañas. Ésa es: La delicada flor.
La flor es el órgano genital de las plantas que, según su naturaleza, se convertirá en fruto. Sirve a la reproducción, a la fértil multiplicación de ese ser vivo. La genitalidad de la flor se expande lejos con sus aromas, con sus perfumes. Lleva el impulso de la vida hecho para enamorarnos. Esa flor es nuestra sexualidad. Y en ella, durante una larga etapa de nuestras vidas, nos visita, una vez por mes, la menstruación.
La pérdida de sangre que se da en una mujer cada mes, le hace pasar de, aproximadamente, 4,5 litros de sangre circulante a 4 litros . Esa baja de glóbulos rojos hace que haya una menor oxigenación en todo el cuerpo y lo que más se afecta es el cerebro. Esto explica el cansancio, la debilidad y la somnolencia que se dan en esos días.
Si nos contempláramos a nosotras mismas como seres inacabados, nos daríamos cuenta que en esos días pensamos de una manera diferente a la habitual: Se nos ocurren nuevas ideas, estamos propensas a soñar y recordar los sueños, y desarrollamos una sensibilidad diferente. Nuestra capacidad de soñar despiertas es mayor.

Lo que sucede es que cada mes la mujer vive un AYUNO BIOLÓGICO, caracterizado por una disminución del oxígeno cerebral y esto le hace entrar en un estado de consciencia singular: Más sutil, más creativo, más sereno. Baja el ritmo de exigencia cotidiano, para entrar en un sentido más femenino de la existencia, más contemplativo.
En su interior, el útero está en un proceso caótico, de grandes cambios celulares y hormonales. Se desprende de toda una estructura que había sido especialmente preparada para concebir y recibir a un nuevo ser. Es un proceso tan vital que no se detiene ni un segundo en sus infinitos movimientos. Se prepara una renovación celular total. Es una expresión de vida sin escarceos, un derroche de vitalidad.
Mientras tanto, la mujer se manifiesta muy cambiante en sus emociones: Alegre, a veces triste o nostálgica, con tendencia a llorar; otras veces, irritable o muy activa... En ocasiones, no percibimos un cambio de carácter, aunque siempre nos notamos más sensibles.
La menstruación se corresponde con el TRANCE CHAMÁNICO.
La ciencia, cuando desea clonar una célula, la somete a ayuno. Esa situación extraordinaria actúa potenciando su capacidad renovadora y le hace dividirse con facilidad, generando otra célula igual a sí misma. De esta manera, entra en un ritmo inmortal.
Ese proceso de renovación es el que viene inmediatamente después de la menstruación. El organismo se ha liberado de todo lo viejo. Ha purificado la matriz, ha limpiado el cuenco fértil para generar un nuevo proceso creativo. Se corresponde con el ÉXTASIS CHAMÁNICO. La palabra éxtasis viene del griego y quiere decir: Fuera de la forma.
Durante la menstruación se ha dado esa renovación física, mental y anímica que nos lleva a ser otras. Cada mes somos diferentes, porque cada mes ofrendamos a la tierra todo lo que fuimos. Es como si la Creación tuviera prevista la resurrección femenina cada mes.
Las féminas vivimos un proceso misterioso y exuberante que nos hace cambiar de forma. Entramos en un aspecto renovado y desconocido de nosotras mismas. Esa renovación ha creado nuevas células sanguíneas, nuevas células uterinas y va en camino de hacer madurar a un nuevo óvulo. No somos conscientes de todo el despilfarro de vitalidad que albergan nuestras entrañas, pero el organismo sí es consciente de que "es otro".
Este proceso de extraordinaria renovación favorece la longevidad. De hecho las mujeres -según las estadísticas- viven de ocho a diez años más que los varones. Es como si la fémina, con este ayuno mensual, se preparara para un estado de inmortalidad. Pero para dar ese salto espiritual, para vivirlo en toda su dimensión, tiene que ser consciente de la trascendencia de la menstruación y de lo que ella genera en su estructura y en su sensibilidad. Tiene que aprender a cuidarse, y recuperar la veneración y el amor por su templo…
¿Pero cómo va a conectarse con esta visión trascendente de lo que es como mujer, si siente vergüenza de su menstruación?
A eso le ha llevado esta cultura masculina. En la inmensa mayoría de mujeres que habitan el planeta, el proyecto femenino, que era de inmortalidad, se bloquea a causa de esa actitud hacia sí mismas y alcanza su manifestación únicamente en la longevidad -mínima expresión material de una idea infinita-.
¿Será que el ciclo menstrual está ahí para recordar a la humanidad que es inmortal?
En la Alta Antigüedad se buscaba el "elixir de larga vida". Pero claro, el hombre siempre relacionó el "conocimiento sobre la inmortalidad" con el poder. El varón pensaba -y aún lo piensa- que poder manejar la muerte es ser Dios. Quizás ésta sea una de las razones por las cuales al varón se le ocurrió dominar y esclavizar a la mujer: Para que no se hiciera poderosa… Cosa que a la mujer nunca se le ocurrió. No es su naturaleza.
Hemos descrito dos estancias, dentro de lo que es el chamanismo, relacionadas con el ciclo femenino sagrado: El trance menstrual y el éxtasis como vivencia ulterior. ¿Y qué hay del VIAJE CHAMÁNICO?
El VIAJE CHAMÁNICO corresponde a los óvulos con los que la mujer nace, o sea, con su potencial procreador. ¿Qué hace el óvulo una vez por mes sino un viaje hasta la Trompa de Falopio? Cuando nacemos tenemos un caudal reproductor de, alrededor de 400 mil óvulos. De estos emprenderán el viaje entre 400 y 500, durante toda la etapa reproductiva.
Ahora estamos en condiciones de ver que, cada mes, la mujer está preparada para vivir una verdadera iniciación espiritual. Por ello se dice que la mujer nace bruja:
-Viene al mundo dotada de lo necesario para el VIAJE CHAMÁNICO: Sus óvulos.
-Cuando entra en la Menarquia , comienza un largo recorrido iniciático mes a mes, que la va haciendo conocer el TRANCE mediante la menstruación -días en los cuales vive el caos creativo del Universo- y el ÉXTASIS de la renovación en los días posteriores.
-El proceso culmina en la Menopausia con la manifestación de: La sabia, la bruja, la hechicera, la maga, la chamana. Diversas facetas de la mujer que, una vez liberada de los asuntos mundanos, se expande y proyecta su vida hacia la Creación , en un éxtasis permanente de devoción y amor.
Desde el punto de vista de la Medicina Tradicional China, el organismo femenino vive un equilibrio entre la sangre y la energía hasta que llega la menstruación. Es ahí cuando las mujeres entramos en el caos creativo: Ese desequilibrio necesario para que se marche lo viejo y se genere la renovación celular.
Como perdemos sangre, la energía es mayor. Es una cuestión de "vasos comunicantes" en la expresión del Tao: A menor sangre, el Qi, el soplo, aumenta.
La sangre también es energía, pero una energía Yin, concreta, manifestada, material. La energía Yang aumenta en la mujer durante los días de la menstruación -al contrario de lo que se puede deducir de la fisiología-. A menor cantidad de sangre se genera más Yang.
Lo que nos hace percibir lo contrario es que, cuando estamos menstruando, pretendemos seguir el ritmo habitual, como si nada pasara -en eso nos han educado-. Y claro, lo que nuestro ser femenino nos está pidiendo, a través de esa somnolencia, de esa sensación de cansancio, de esa bajada de ritmo, es que prestemos atención a otras cosas. ¿A qué? A todo cuanto está sucediendo en nuestro interior y a aquellas circunstancias externas que, habitualmente, no tenemos en cuenta. Nuestro ser femenino nos reclama que cambiemos la actitud habitual de haceres, rendimiento y beneficio -del mundo masculino- para poder percibir esa explosión Yang, sutil, que se da en nuestro interior. Estado que nos hace estar más receptivas a otros tipos de comunicación. Si desarrollamos esa actitud, nos damos la oportunidad de descubrir mes a mes, nuestro ser clarividente. Las mujeres no es que seamos listas. No, ¡qué va! Somos clarividentes.
Es una clarividencia en las pequeñas cosas. Esas certezas que nos vienen de cómo resolver una situación o cómo presentar tal comida o cómo distribuir la habitación o el tan necesario "saber estar".
Como Inspiración Femenina sugerimos que los días de la menstruación, como estamos viviendo ese trance chamánico, lo ideal es dedicar un espacio destacado a la meditación y a la oración. La renovación que estamos viviendo es espiritual, y así debemos tratarla. De esta manera, entraremos en sintonía con el proceso que se da en nosotras. Y, poco a poco, iremos recuperando la ilusión y la alegría de ser féminas.
Son muchas las mujeres que viven desagradablemente la menstruación. Con dolores de cabeza, sensaciones de mareo y, sobre todo, dolores en la zona abdominal y en la espalda que a veces se hacen insoportables e incapacitantes. Es la tan mentada dismenorrea. A pesar de ser tan famosa y frecuente, no es normal.
Pasar cualquier tipo de malestar durante la menstruación, es la manifestación del rechazo -inconsciente muchas veces- que siente la mujer por ser hembra.
Muchas féminas, después de tener hijos, dejan de sentir los síntomas dolorosos de la menstruación. La razón es muy simple. En el momento en que la mujer se embaraza, quiera o no quiera, acepta el rol femenino. Como hay una motivación trascendente, que es el bebé, tiene que feminizarse a la fuerza. "Ahora vas a ser mujer te guste o no te guste." Obviamente, el rechazo a ser mujer es esperable en un ambiente social y cultural sexista, que siempre ha considerado inferior al principio femenino.
Por eso, lo que debemos hacer es ir en el sentido de recuperar nuestra identidad como femenino. En la medida en que la mujer recupere su verdadera identidad -que aún hasta las más femeninas desconocen, puesto que al femenino nunca se le permitió desarrollarse-, la dismenorrea va a desaparecer. La enfermedad no es más que la manifestación de la pérdida de identidad. Una alerta de la Creación para que el ser de humanidad dé un cambio, reaccione ante lo que le está sucediendo, y retome su proyecto de vida.
Desde Inspiración Femenina llamamos a reconciliarnos con nuestra sangre, para comenzar a disfrutar de lo que nos toca vivir cada mes. Que nos permitamos llorar a gusto, ensoñar a gusto, andar más despacio y, sobre todo, que podamos contemplarnos en todo el proceso con el humor de la transformación: ¿A ver qué siento? ¿A ver cómo reacciono? ¿Con qué he soñado este mes? ¿Cómo estaba la luna? ¿Se ha retrasado o adelantado, por qué?... etc.
No sabemos cómo va a ser cada menstruación ni cómo va a gobernar en nuestro ánimo ni qué cambios nos va a generar después de que pase. Ahora tenemos oportunidad de comenzar a darnos cuenta de lo que significa en nuestra vida.
Se nos ha regalado un palacio de 500 puertas sin cerrojos. Cada una labrada en una madera diferente, con aromas únicos y texturas insinuantes, con tallas curvas y sensuales, sencillas mas reveladoras. Hemos ido recorriendo sus pasillos, sin darnos cuenta de que, cada mes, podíamos abrir una de esas puertas y entrar en la estancia desconocida que la Creación tenía preparada para nosotras. Se nos ha regalado un inmenso palacio, donde cada estancia es una faceta de nuestro femenino, una promesa de cambio, una invitación a sentir el misterio de la existencia y la alegría de vivir.
Las que nunca abrieron las puertas de su palacio y las que aún pueden hacerlo, tendrán el gozo de transmitirlo a las más jóvenes para que puedan disfrutar del misterio de ser féminas y fusionarse -desde su sabiduría de vida innata-, con el Eterno Femenino.

20 de noviembre de 2011

ORACION DE LAS MUJERES GUARDIANAS DE LA TIERRA


Anónimo...
“Mi corazón de mujer es rociado
con el dulce néctar de sanación
que la Madre Cósmica me entrega.

En este momento soy parte del Círculo Sagrado
de Mujeres de Luz,
y unida a mis hermanas,
activo mi fuerza espiritual para irradiar energía amorosa
a través de mis manos y mi conciencia.

Te pido Madre Cósmica que bendigas mis manos
y las manos de mis hermanas en todo el mundo
para poder canalizar aquí y ahora tu Luz Sanadora hacia la Madre Tierra.

Te pido Madre Divina que hagas de nosotras un instrumento de tu paz.


Te pido Madre Divina que hagas de nosotras un instrumento de tu Luz.
Te pido Madre Divina que hagas de nosotras un instrumento de tu Amor.
Ayúdanos a despertarnos como Mujeres Sagradas,
guerreras del Amor, defensoras de la Vida.

Acompañada por la Fuerza espiritual de todas mis hermanas
envuelvo a la Tierra en una Luz intensamente Violeta
y la limpio de todas las heridas.

Libero en este instante su dolor y sufrimiento
y envuelvo a la Tierra en una serena Luz Ros
ada,
llenando de vibración amorosa c
ada rincón de este planeta.

El poder gestante de mi útero
se une al poder gestante de los úteros de mis hermanas,
y entre todas formamos un círculo sagrado de protección para la Madre Tierra.

Estando juntas y conscientes de nuestro poder femenino unificado,
nuestro Amor es un arma concreta,
más poderosa que cualquier arma de guerra.

Abro en mis circunstancias actuales canales hacia la Gracia Divina.
Me comprometo a Ser Guardiana de la Madre Naturaleza,
amando y cuidando todo lo que la Diosa ha creado en la Tierra.
Me comprometo a mantener viva esta oración día tras día,
fortaleciendo el Círculo de Mujeres de Luz.

A través de mis actos cotidianos me comprometo a
sembrar Amor en la Tierra. "